En medio de la ofensiva del gobierno de Javier Milei contra las empresas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas, y luego de confirmar que buscará sancionar a 45 empresas y personas, desde Chile anuncian que una delegación empresarial de las Malvinas viajará a fines de septiembre a Punta Arenas para mantener reuniones con proveedores y avanzar en el proyecto de establecer una ruta marítima comercial entre el sur de Chile y las Islas Malvinas, cuyo primer viaje oficial está previsto para noviembre.

La visita tendrá su punto central durante la Expo Comercial de Punta Arenas, que se realizará el 28 y 29 de septiembre. En ese marco, empresarios isleños y británicos sostendrán encuentros con compañías de la región de Magallanes para definir proveedores, cargas y condiciones de esta conexión, que pretende unir de forma regular esa ciudad con Puerto Argentino.
Según anticipó Clarín, la operación quedó en manos de la naviera chilena Easter Island Naviera (EIN), vinculada también a Easter Island Logistics, empresa que ya lleva adelante el transporte de cargas entre Chile continental y la Isla de Pascua.
El acuerdo fue impulsado por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), la entidad encargada del desarrollo económico de las islas, y cuenta con el respaldo político del alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, quien ha promovido la recuperación de los vínculos comerciales con el archipiélago.
Se espera que el primer barco pueda zarpar en noviembre con alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales para la construcción, gas licuado, repuestos y otros productos provenientes de Chile.
### Menor distancia y un negocio de 20 millones de dólares
El atractivo para Punta Arenas es fundamentalmente económico. Actualmente, gran parte de la conexión marítima de las Malvinas con Sudamérica pasa por Montevideo, a aproximadamente 2.000 kilómetros. La alternativa chilena permitiría reducir casi a la mitad esa distancia y, con ello, los costos logísticos.
El alcalde Radonich estimó que las Malvinas cuentan con un poder de compra cercano a los 20 millones de dólares anuales, mercado que podría ser captado parcialmente por empresas de Magallanes.
Punta Arenas mantiene desde hace décadas una relación fluida con las islas y es la última escala continental del vuelo semanal de Latam hacia las Malvinas. Además, existe una numerosa comunidad chilena radicada en el archipiélago y una red de vínculos comerciales y familiares que se consolidó especialmente tras la guerra de 1982. La nueva ruta buscará profundizar esta relación por vía marítima.
### La cuestión Malvinas y una señal incómoda para Argentina
El proyecto, sin embargo, toca una de las cuestiones más sensibles de la política exterior argentina, ya que reabre el debate sobre el Decreto 256 de 2010, que establece un régimen de autorización previa para determinados buques que se dirijan hacia o provengan de las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Asimismo, desde 2011, una declaración adoptada por los países del Mercosur y Estados asociados dispone que los puertos de la región no recibirán embarcaciones que naveguen bajo la bandera utilizada por las autoridades isleñas.
El alcalde Radonich intentó desdramatizar el acuerdo con una frase del propio Javier Milei: “Se trata de un acuerdo entre privados”. También aseguró que el barco que realizará el trayecto no navegará bajo la bandera de las islas, decisión que, según él, tuvo un impacto económico negativo para Magallanes. Radonich afirmó que desde entonces la región dejó de percibir cerca de 300 millones de dólares debido a la caída del intercambio con las Malvinas.
La posibilidad de una reacción argentina ya comenzó a ser objeto de debate en Chile. El ex comandante en jefe de la Armada chilena, Julio Leiva, señaló que la reapertura del comercio marítimo responde a una antigua demanda de Punta Arenas, pero advirtió que tendrá consecuencias en la relación bilateral. “Obviamente, va a haber problema”, sostuvo en una entrevista con un medio chileno. Añadió que la Cancillería chilena probablemente evaluó ese escenario con antelación.
### En medio de tensiones con Chile
La decisión llega en un momento particularmente sensible entre Argentina y Chile. Los gobiernos de Javier Milei y José Antonio Kast acababan de atravesar una controversia a raíz de declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde. En una entrevista difundida el 23 de agosto, Valverde incluyó a Magallanes al hablar de las áreas en las que Argentina debe mantener presencia por razones de soberanía y describió la zona como una “llave bioceánica” entre el Atlántico y el Pacífico.
Esas declaraciones provocaron una protesta formal de Chile, que reafirmó que la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes está definida por los tratados vigentes entre ambos países.
Paralelamente, Chile reiteró su tradicional respaldo al reclamo argentino sobre la soberanía de las Malvinas. Esta postura convive ahora con el avance de los vínculos económicos entre la región de Magallanes y las autoridades y empresarios de las islas.
Aquí la nueva ruta adquiere un significado político adicional: mientras ambos gobiernos intentan cerrar sus diferencias territoriales y Chile mantiene formalmente su apoyo a la posición argentina sobre Malvinas, Punta Arenas se prepara para convertirse nuevamente en una de las principales puertas de abastecimiento del archipiélago.
Radio Municipal 92.5 Mhz A tu lado en todo momento!